El cuidado con nuestras actitudes Si estando descuidado pisas una rosa, cuyas únicas razones de existir son mostrarte belleza y perfumar el aire que respiras, dándote alegría, probablemente la destruirás. Tal vez la única cosa que pueda acontecerte al herir una rosa, será tener los pies heridos por alguna espina celosa, cuya misión es defenderla de corazones endurecidos y pies malvados. Sin embargo, ten el cuidado de, al pisar una rosa, no matar sus raíces, puede ser que en la próxima primavera ella todavía te pueda ser útil. Trata bien las rosas de tu jardín, riéguelas con amor, para que ellas puedan estar siempre lindas. Así como las rosas, son los seres queridos que conviven con nosotros; nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo, en fin, todos los que hacen parte de nuestra vida. Estas personas son las flores de nuestro jardín, debemos cuidarlas con amor, respeto y dedicación, sabiendo que, todo el bien que le hacemos a los otros...